Propuestas para un diálogo sobre educación abierta

Una educación abierta es aquella que incluye a todas las personas, a lo largo de toda su vida, y en cualquier lugar o situación. Es un proyecto híbrido para construir una sociedad centrada en el aprendizaje.

Una educación abierta es una educación personalizada, expandida y competencial, en donde las nuevas tecnologías y las evidencias científicas modulan los procesos de aprendizaje en un entorno en permanente cambio.

Una educación abierta es una educación cosmopolita, y a la vez capaz de dar respuesta a las tradiciones e identidades locales.

Una educación abierta parte de la convicción de que la mayor riqueza de una comunidad es su diversidad.

En una educación abierta la transformación se gesta y expresa de abajo hacia arriba, de la práctica al sistema. Desde el empoderamiento del profesorado y el diálogo.

En una educación abierta se evalúa al alumno, al profesor, al centro y al sistema con el objetivo de aprender y mejorar.

Una educación abierta confía en la escuela como garante de igualdad y libertad. La escuela es el espacio del diálogo y de la búsqueda de la sostenibilidad.

Una educación abierta es un proyecto común. Sólo es posible hablar de educación abierta si hay una efectiva implicación de toda la comunidad en su consecución.

El futuro de la educación es abierto. Se trata de promover un nuevo entorno de aprendizaje, para toda la vida, más centrado en el alumnado que en el profesorado. Los alumnos quieren participar en el diseño de su itinerario educativo, y desarrollar sus competencias personales y profesionales a lo largo de toda su vida sobre la base de los objetivos que desean alcanzar.

El cambio hacia la educación abierta es necesario y sentido como tal por la mayor parte de la comunidad educativa.

El intercambio de conocimientos es probablemente la característica más básica de la educación. La nueva oportunidad es aprovechar la ubicuidad de internet y las nuevas tecnologías sociales para que todas las personas, con independencia de su origen y de su situación económica, puedan acceder, desde cualquier lugar y en cualquier momento, a los mejores contenidos y aprender colaborativamente a lo largo de sus vidas.

Una nueva educación, para unos nuevos alumnos. Las últimas generaciones no aceptarán fácilmente los sistemas de aprendizaje de épocas pasadas. Viven conectados; son interactivos; se actualizan permanentemente. Su modelo de aprendizaje es el de la web social, esto es, aprenden en colaboración, esperan conversaciones abiertas.

Unos nuevos docentes, para una nueva educación. En la educación abierta la labor del docente es, si cabe, más importante aún que en la actualidad. El papel del nuevo y renovado docente es imprescindible, ya que el profesor es el único que con su entusiasmo por el conocimiento, escuchando más, fomentando la colaboración y creando un clima emocionalmente seguro y positivo en el aula virtual, puede hacer posible el nuevo paradigma de participación, colaboración y aprendizaje colectivo.

Una educación para toda la vida. El gran reto de la educación abierta es romper la exclusiva vinculación entre el hecho de aprender y una etapa de la vida y un lugar determinado.

Son tiempos para cuestionar, son tiempos para dialogar. Debemos ser conscientes del fracaso que supondrá cualquier reforma educativa si nos limitamos simplemente a reparar algunas de las piezas rotas de nuestras escuelas actuales. Es realmente necesario revisar a fondo los principios y las creencias que soportan nuestros modelos de enseñanza y aprendizaje. Son muchos los centros que ya lo están haciendo pero no podemos iniciar el siglo XXI creando exclusión desde la educación. Todos debemos participar en este proceso. En otras palabras, lo que necesitamos no es una reforma, sino una verdadera transformación educativa.

Juntos podemos hacer realidad el cambio que buscamos.

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1. CONTENIDOS Y CURRICULUM

Una educación abierta se define por un currículo que da respuesta a los retos del siglo XXI. En este sentido, el currículo del siglo XXI representa no solo el capital cultural de nuestra sociedad sino, fundamentalmente, aquellas competencias necesarias para afrontar el futuro con garantías.

Una educación abierta, que trasciende las fronteras de lo formal y lo informal, contempla la posibilidad de un currículo para el aprendizaje permanente a lo largo de la vida, desde Educación Infantil hasta la vida adulta, para la escuela y en contacto con la realidad más allá de la institución escolar.

En una educación abierta, el currículo es construido con transparencia, incorporando las aportaciones de la comunidad educativa, sometiendo el currículo a su consideración y valorando de manera sincera aquellos elementos fundamentales para la vida.

Una educación abierta debe contar con un currículo flexible, que pueda ser ajustado y puesto en práctica por los centros dentro de su responsabilidad y autonomía así como revisado cuando los cambios en el conocimiento así lo requieran. Además, el currículo debe ser un documento comprensible, fácilmente manejable y accesible por toda la comunidad educativa.

Históricamente, el currículo ha estado centrado en contenidos, aunque estos fueran definidos de diferentes maneras. Sin embargo, una educación abierta plantea el desafío de definir el currículo no tanto desde el qué enseñar sino desde el cómo enseñar (y, por tanto, también el cómo evaluar). En este sentido, una educación abierta implica también una búsqueda de teorías curriculares novedosas y que den respuestas a los retos de la escuela del siglo XXI.

2. EVALUACIÓN

La evaluación en una educación abierta es un medio para el aprendizaje. Una práctica pedagógica innovadora tiene que hacer especial hincapié en transformar también la evaluación.

En una educación abierta la evaluación debe estar basada en evidencias. Una evaluación auténtica en la que el alumno sea el protagonista de su aprendizaje. Una evaluación que recopila información tanto del resultado final como de todo el proceso de aprendizaje.

La evaluación en una educación abierta es una evaluación competencial e integradora del aprendizaje formal, no formal e informal del alumno.

Una educación abierta es personalizada porque reconoce que todos los alumnos aprenden de manera diferente. Implica averiguar qué sabe el alumno y qué es capaz de hacer con ese conocimiento. Todo alumno puede demostrar de distintas maneras una amplia gama de conocimientos y habilidades.

En una educación abierta el profesor aprende de los alumnos y con los demás compañeros, es evaluado y se autoevalúa. Como también los centros son objeto de autoevaluación y de evaluación externa y el propio sistema educativo debe estar en permanente evaluación y adaptándose a una sociedad en permanente cambio.

En una educación abierta cualquier evaluación tiene como último objetivo la mejora del aprendizaje de los alumnos.

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3. PRÁCTICAS DE APRENDIZAJE

En una educación abierta, el aprendizaje tiene lugar en contextos reales, se desvanecen los muros entre el mundo y el aula y se integran los recursos que están disponibles en el exterior. De este modo, se favorece el proceso de aprendizaje y la motivación por aprender

En una educación abierta el aprendizaje tiene como meta su aplicación a la vida y no simplemente el éxito en los exámenes. Cuando se aprende en contextos reales, aumenta la necesidad de aprender y la comprensión de lo aprendido, el aprendizaje tiene más sentido y se favorece la trasferencia a otras situaciones.

Una educación abierta se preocupa por el desarrollo intelectual, motivacional y emocional de las personas que aprenden, potencia en los alumnos el deseo de explorar y la curiosidad por aprender. Los alumnos se sienten actores y dueños de su propio aprendizaje, permitiéndoseles gestionar su aprendizaje. Se sienten eficaces y exitosos cuando aprenden, comprenden lo aprendido y sienten que es útil.

Una educación abierta promueve la autonomía en el aprendizaje y con ello la adquisición de estrategias de aprendizaje, el aprender a aprender, la autorregulación, la creatividad, la innovación, el espíritu emprendedor. La autonomía en una educación abierta se combina con la capacidad para colaborar con los otros, el aprendizaje entre pares ha sido y es, ante todo, abierto. La educación no sólo es abierta a otros contextos físicos, sino también a otros contextos sociales.

4. PRÁCTICAS DE ENSEÑANZA

Las prácticas de enseñanza abierta se producen en todo tipo de contextos (formales, informales y no formales) y con agentes educativos muy diversos (no sólo el profesor).

En una educación abierta el papel del profesor es facilitar, dinamizar, guiar la relación del alumno con el conocimiento, para que su proceso de aprendizaje sea más eficaz, más personal y más relevante, y así pueda desarrollar procesos de pensamiento más sofisticados.

En una educación abierta el docente utiliza una diversidad de recursos metodológicos y tecnológicos. Con el desarrollo de las nuevas tecnologías toma fuerza la necesidad de contar con profesores expertos en su materia, pero fundamentalmente capaces de ofrecer a sus alumnos la máxima diversidad metodológica. Esto es, auténticos maestros. El profesor no necesita ser experto en TIC, sino conocer el mejor uso pedagógico de una diversidad de dispositivos y aplicaciones.

En una educación abierta el profesor es un creador. El docente desarrolla su creatividad tanto en la innovación didáctica, como al asumir el papel de creador de nuevas prácticas de forma colaborativa con sus compañeros y  alumnos. La creatividad no solo puede estar en pedir ideas a los alumnos.

Una educación abierta se soporta en una comunidad de aprendizaje. El profesor es un investigador que aprende y reflexiona sobre la práctica docente, e investiga en torno a dicha práctica para su mejor desarrollo profesional.

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5. ORGANIZACIÓN

Una educación abierta se apoya en escuelas abiertas. Escuelas que aprenden, capaces de escuchar a su comunidad y de vincular su proyecto al mundo. Escuelas en las que la innovación es una actitud y una capacidad que las mantiene en permanente evolución, de acuerdo con su entorno cambiante. Una escuela abierta es una plataforma de aprendizaje para alumnos, familias y profesionales de la educación.

Una educación abierta está organizada en torno a la escuela. El escenario de la desescolarización es una hipótesis real que amenaza el derecho a la educación.

La educación abierta debe incidir en la organización a nivel micro y macro, es decir, desde el alumno, centro de todo proceso de aprendizaje, hasta el propio sistema educativo. Los sistemas educativos abiertos deben incorporar formas de escolarización y reconocimiento de competencias que les permitan adaptarse a una sociedad global y digital.

En una escuela abierta las normas son mínimas pero su respeto es máximo. Los procedimientos son claros, compartidos y respetados por todos los miembros de la comunidad a través de un sistema de calidad evaluable externamente.

Una escuela abierta es un nodo de organizaciones públicas y privadas que tienen como objetivo contribuir al aprendizaje de una comunidad. Es una organización en red y en la Red, híbrida en su ser y estar.

Una escuela abierta es una organización del conocimiento y , como tal , esencialmente horizontal y participativa; que necesita complementar las estructuras jerárquicas formales con nuevos modelos de creación de valor educativo en comunidad, rediseñando sus estructuras para hacer posible esta nueva dimensión social.

6. LIDERAZGO Y VALORES

Una educación abierta es una educación desde la virtud. Lo abierto es una cultura que favorece la responsabilidad, la diversidad y la colaboración. En pocos lugares se hace tan evidente, y tan necesaria, la economía del don como en la educación. La educación determina la sociedad y la sociedad construye la educación. Aprendemos juntos, vivimos juntos.

Una educación abierta es un proyecto que gira en torno a la dignidad de la persona. Cuanto más incierta es una realidad, más demanda de las personas capacidades de reflexión y de acción; en definitiva, una ciudadanía competente y formada en valores.

En una educación abierta, desde todas las competencias clave se transmiten los valores epistémicos de la distintas disciplinas sobre las que hemos organizado el saber y la convivencia en nuestra cultura. La Educación de un país debe pilotar sobre unos valores marco, referentes de los principios que darán sentido al tipo de sociedad deseada. El entorno educativo, con su representación social a pequeña escala, es el ámbito ideal para que los valores se adquieran y vayan consolidándose en cada persona.

Una educación abierta persigue una visión auténtica del liderazgo. Más que buscar ideales de líderes desarrolla la mejor versión de cada uno a partir de sus múltiples inteligencias, valores y competencias.

El liderazgo abierto se basa en una apuesta por la humildad, la sinceridad y la honestidad, donde cada persona pueda mostrar su capacidad de ser líder. Todos podemos ser líder en alguna faceta de nuestra vida y la educación debe permitir el desarrollo de esta actitud desde el conocimiento personal. Sin el desarrollo de ser persona nadie puede liderar. La educación abierta basada en valores crea líderes 3H: humildes, honestos y humanos.

Si en todos los ámbitos es necesario un buen líder, en el ámbito educativo es imprescindible contar con los mejores. La educación necesita buenos líderes para su autogestión. Un buen líder educativo es capaz de generar sinergias positivas en todos sus ámbitos de actuación que van a redundar en una mayor calidad educativa a todos los niveles.

 7. INTERCONECTIVIDAD

Educación abierta es educación conectada. Conectada con la vida, con la sociedad, con los contextos y con las comunidades. Una educación para nuestro tiempo de redes y que aprovecha al máximo las oportunidades de la Red y de las redes. Es una educación global e integral.

La educación conectada es educación desde cualquier lugar y en cualquier momento. Es una educación que nos permite crear entornos de aprendizaje más ricos, más motivadores y más integradores para nuestros alumnos. Es abordar el proceso de aprendizaje desde entornos abiertos. Es educación expandida.

La educación abierta es una educación centrada en el alumno pero vinculada a la sociedad y que antepone la vida a la acumulación de conocimientos. Es un aprendizaje personalizado pero colectivo.

La educación abierta es aprender con otros, de otros y para otros. Es compartir saberes y dudas. Conectar personas, hacerse preguntas, resolver problemas de manera colaborativa, trazar entre todos un mapa para movernos por los nuevos territorios de la educación en tiempos de redes.

La educación conectada es sinónimo de educadores conectados y de escuelas conectadas. De conectar docentes, experiencia y experiencias. De escuelas que asumen la nueva realidad que nos ha tocado vivir y la integran en sus procesos de gestión, enseñanza y comunicación con el exterior. Educación conectada es también sinónimo de alumnos conectados, que aprenden a vivir y a ser competentes en la red, con redes y con la Red.

La educación abierta es también una educación sujeta a valores, situada, local y fuertemente influida por los contextos donde se desarrolla, que no debe perder de vista su alto impacto social ni dejar de salvaguardar los valores primordiales de la equidad, la accesibilidad y la responsabilidad social.

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8. INFRAESTRUCTURA

Una escuela abierta necesita edificios abiertos y tecnologías abiertas, es más, necesita barrios o pueblos abiertos al aprendizaje, a la vez que los construye. Escolarizar el territorio es incorporar el aprendizaje en la vida de todos, es responsabilizar a todos del aprendizaje que sucede en la escuela.

Internet es la infraestructura global que hace posible la extensión de la educación abierta. Los recursos educativos que nos ofrece, la disponibilidad de los mismos y el coste lo hacen posible. Ahora bien, la brecha digital educativa puede generar ámbitos de exclusión en términos que creíamos olvidados en nuestro entorno.

Todos los alumnos deben disponer de los dispositivos, los contenidos y la conexión que hagan posible una educación abierta. Para ello lo relevante no es consumir la última tecnología, sino disponer en el centro, y fuera de él, de espacios y equipamientos flexibles que permitan garantizar el derecho a aprender, en las condiciones actuales y en las venideras.

En una educación abierta lo determinante es la capacidad de compartir contenidos, cooperar en su creación, contactar con otras personas (tanto de forma síncrona como asíncrona) y acceder a recursos externos (servicios, procesos y conocimiento). La biblioteca como escuela, la escuela como biblioteca.

Es conveniente que tengamos presente que contar con tecnologías no significa necesariamente que el centro tenga un modelo abierto, ya que estas nuevas herramientas pueden ser utilizadas para reforzar el modelo “emisor-receptor”. Lo importante no es la visión técnica, sino romper, de forma drástica, con el modelo emisor–receptor. Y para conseguirlo es necesario cambiar el barrio, cambiar el centro, pero sobre todo cambiar la “sala de cine” por un aula más preparada para la cooperación, el acceso a servicios externos, el debate y la creación de conocimiento, por parte tanto del alumnado como del profesorado.

 

Fotos:

Nota: Las 8 dimensiones exploradas en este texto siguen el guión del documento del IPTS de la Comisión Europea Innovating Learning: Key Elements for Developing Creative Classrooms in Europe. Desde la Asociación Educación Abierta hemos hecho una versión en castellano del documento que puedes consultar aquí.

<https://flic.kr/p/anHaZP>

<https://flic.kr/p/9mLk2k>

<https://flic.kr/p/7hPrmW>