La Aventura de Aprender: Los movimientos sociales como parte del sistema educativo

Para celebrar nuestro primer aniversario, el pasado julio tuvimos la suerte de que Antonio Lafuente aceptara nuestra invitación para conversar sobre la importancia de los movimientos sociales en el sistema educativo y sobre el proyecto La Aventura de Aprender.

¿Por qué los movimientos sociales deben formar parte del sistema educativo?

En su libro “El público y sus problemas” (1927), el filósofo John Dewey sostenía que la noción de público no existe. Que lo que realmente existe son los públicos (en plural), los colectivos de personas que deciden ponerse en marcha porque se sienten víctimas de una exclusión social. Para Dewey, la democracia surge de abajo a arriba, de la capacidad de incorporar a otros sectores, otras miradas, otras formas de sentir y de pensar.

Los movimientos sociales hoy se caracterizan por haber hecho el tránsito:

  1. desde la protesta a la propuesta.
  2. desde lo experimental a lo experiencial.
  3. del detentar derechos al producir infraestructuras.

 1- De la protesta a la propuesta

Los movimientos sociales han dejado de ser colectivos que entendían su presencia en el espacio público principalmente como una exhibición de fuerza contra del Sistema a convertirse en actores que vertebran sensibilidades distintas y aunar formas diferentes de apreciar el entorno en el que vivimos. Por su propia naturaleza integran colectivos muy heterogéneos.

Los nuevos movimientos sociales se convierten en comunidades de aprendizaje caracterizadas por lo informal, lo experimental y lo abierto. Tres aspectos que antes eran vistos como signo de debilidad y que hoy valoramos enormemente precisamente por la capacidad que nos dan para adaptarnos al entorno. Hacer de la fragilidad un valor es esencial para dar forma a los anhelos públicos de la sociedad.

2- De lo experimental a lo experiencial

Hasta hace poco sólo se mostraba respeto por un argumento cuando se basaba en datos obtenidos en el laboratorio, esto es, en hechos irrefutables y contrastados. Sin embargo, en los últimos tiempos hemos empezado a valorar también otras formas de argumentar basadas en lo experiencial.

Tradicionalmente, la ciencia ha intentado construir un discurso para todos pero en el que solo unos pocos podían intervenir porque la gestión de experimentos es costosa, delicada y requiere de unos conocimientos a los que muy pocos tienen acceso. Sin embargo, todos sabemos mucho sobre lo que nos pasa y no tanto de lo que pasa que es el territorio de la ciencia. Todo el mundo es experto en experiencia. En la Escuela se habla mucho de lo que pasa pero hablamos muy poco de lo que nos pasa. No hacerlo es desdeñar un gran caudal cognitivo. Algo que solo ahora hemos empezado a valorar. Las ciencias sociales estarían en el umbral de un nuevo giro: el giro experiencial.

Schoolklas poseert met de handen ineengevouwen en telramen op tafel, circa 1930.

3- De ciudadanos como tentadores de derechos a productores de infraestructuras.

Hasta hace muy poco, lo habitual era que los movimientos sociales se configurasen alrededor de personas que detentaban y reclamaban derechos. De alguna manera, se veía al Estado en deuda permanente con la ciudadanía. Los nuevos movimientos sociales, sin embargo, asumen que también están en condiciones de producir nuevas infraestructuras que den visibilidad a sus puntos de vista. Los nuevos movimientos sociales se configuran como creadores de infraestructuras.

¿Qué es un hecho?, se preguntaba Ulrich beck para responder que “un hecho es la respuesta a una pregunta que podría haberse hecho de otra manera.” Si bien es cierto que los hechos son incontestables, también lo es que siempre son la respuesta a algo y que, con otras necesidades, podríamos habernos hecho otro tipo de preguntas y haber producido otros hechos.

Pero, no basta con producir hechos. Hay que  ser capaces de empaquetarlos, comunicarlos, defenderlos y argumentarlos. Todo esto, que antes no era ni planteable, empieza a ser posible para mucha gente. De alguna manera estamos asistiendo a un nuevo tipo de participación centrada en la propuesta a través de la producción de nuevas “infraestructuras”.

Además, el tipo de infraestructura que producen los movimientos sociales se caracterizan por dos ideas.

1- La idea de recursividad: La capacidad de volver al punto inicial y corregir lo que ha fallado para continuar. Un buen ejemplo de esto es la Wikipedia que guarda todas las versiones para poder volver atrás si hiciera falta. Vista así, la tecnología no solo es eficiente sino que se constituye como una comunidad critica, abierta y reflexiva.

2- La idea de prototipado: El prototipo anticipa un resultado. Lo fundamental del prototipo es que esté siempre abierto para seguir enriqueciéndose con nuevas aportaciones. El prototipo nunca deja de ser prototipo. Es una forma de ser. El verdadero propósito de la comunidad es aprender a vivir juntos alrededor de un problema, lo cual es clave para su supervivencia en el entorno social.

Así, los movimientos sociales son colectivos heterogéneos que están aprendiendo a vivir juntos. Este es precisamente el propósito de las sociedades democráticas: “Ser capaces de integrar, alrededor de un objetivo identitario para esa comunidad, perspectivas muy diferentes”.

Proyecto La Aventura de Aprender (LADA)

La Aventura De Aprender (LADA) es un espacio de encuentro e intercambio alrededor de los aprendizajes. El objetivo es descubrir qué elementos hacen funcionar a las comunidades de aprendizaje.

Las características que cumplen los “proyectos LADA” son:

  1. Que todos los colectivos son autogestionados.
  2. Que las organizaciones llevan más de 1 mes de actividad.

Actualmente, el proyecto se encuentra en el inicio de una nueva etapa: la de averiguar cómo investigan, qué hacen y cuáles son los recursos que utilizan para resolver sus problemas.

Los nuevos ciudadanos más que reclamar derechos, como hemos dicho, producen nuevas formas de conectarse entre sí. En vez de simplemente usar, hacen. En lugar de usar el cuerpo, usar la ciudad, usar Internet o usar el patrimonio, debemos potenciar la idea de hacer ciudad, hacer cuerpo, hacer Internet, hacer patrimonio.

En esta línea, Antonio y su equipo han categorizado los vídeos de los proyectos en estas cuatro categorías: “Hacer cuerpo”, “Hacer ciudad”, “Hacer patrimonio” y “Hacer Internet”.

¿Qué es hacer ciudad?

Podemos usar la ciudad de forma muy distinta a como lo hacen y diseñan los urbanistas. Jane Jacobs, afirmaba que las ciudades americanas eran insostenibles, inhabitables y aburridas porque los urbanistas, con su interés por cuidar los flujos de coches, hacer las calles asépticas y ordenadas las habían convertido en  teatros para los desplazamientos y habían destruido las formas de vivir en la urbe.

Antonio defiende que la ciudad como espacio de innovación de la vida ordinaria debería ser rescatado, animando a los ciudadanos a hacer usos no preparados ni previstos. Critica que no se pueda usar el espacio público para reunirse y cenar juntos de forma civilizada y anima a desobedecer esas reglas y a reinventar nuevos usos de la ciudad. En esta línea nos encontramos con proyectos como el Proyecto Bici Crítica, que tiene como misión pacificar la urbe, reconquistándola por medio de bajar la velocidad.

En definitiva, hay otras formas de pensar, sentir y hacer ciudades.

¿Qué es hacer cuerpo?

Parece que hemos perdido los derechos sobre nosotros mismos. En los últimos años hemos asistido a un aumento de los trastornos de conducta y adicciones que debe ser hablado y tratado en las aulas y en casa. Debemos reapropiarnos de nuestros cuerpos y abordar aspectos que pueden afectarnos.

Los resultados de esta segunda fase del proyecto se han ido recogiendo en el Blog “aprendizajes comunes”. Uno de los objetivos era mostrar cómo con muy pocos recursos, y apropiándonos de la cultura “Do it yourself”, podemos lograr que tanto chicos como chicas empiecen a relacionarse con la ciudad, con el cuerpo, con Internet y con el patrimonio no como consumidores, sino como  “hacedores” del mundo.

 

“Tenemos un gran trabajo por delante: hacer la ciudad, en el sentido de hacer posible que nosotros quepamos dentro de ella con distintas formas de usarla a las que han previsto quienes, haciendo leyes, están diseñando el uso que queremos hacer de las calles, plazas, jardines, mercados, coches, agua, aire, etc. ” Antonio Lafuente.

 

Antonio_Lafuente_at_Tec_de_Monterrey_(7)Antonio Lafuente es investigador científico en el Centro de Ciencias Humanas y Sociales (CSIC) en el área de estudios de la ciencia. En los últimos años ha explorado el ámbito de la transformación y la innovación social. Ha sido editor de los blogs Tecnocidanos y Aprendizajes Comunes y ha ayudado a desarrollar el concepto de Procomún en España y Latinoamérica. Coordina el proyecto La Aventura de Aprender, una colaboración entre el Ministerio de Educación, Cultura y Deporte (Instituto Nacional de Tecnologías Educativas y de Formación del Profesorado), TVE (La Aventura del Saber) y Medialab Prado.